Pasando Revista Jue, 22 de Julio de 2010
Repercursiones de las declaraciones del ex-candidato Gabriel Pellegrino. La opinión de un socio que envió una carta a correo de lectores y el blog de Facundo Aché. Ya empezó el clima político. Será tiempo de ver proyectos y no de creer en promesas.
FACUNDO ACHÉ: Si la pelotita entra, está todo bien. Y cuando en 2005 la pelotita entraba y Troglio casi saca campeón a Gimnasia, nadie quería ver que el club estaba cerca de convertirse en un sello y 11 camisetas de fútbol. Nada más. Pero de pronto, la pelotita ya no entró: Lucas Lobos, Gonzalo Vargas, Lucas Licht y Nicolás Cabrera fueron vendidos y reemplazados por Roberto Cornejo, Sergio Leal y Kilian Virviescas. La lógica capitalista fue “ramal que dá perdida, ramal que cierra”. En 2007, un club vaciado presentaba un equipo idem, que empezaba a tener serios problemas de promedio. Sin identidad, lejos del Bosque, lejos de ser Gimnasia.
Esa es la base de los balances que Gabriel Pellegrino aplaude. Después, Gisande y Sanguinetti equivocaron el diagnóstico y hubo que gastar una fortuna en la temporada 2008/2009 para seguir en primera. Porque la realidad es esa, Gimnasia se iba al descenso. Gracias a Niell, sabemos el final de la película. Pero sin dar vuelta al plantel como a una media, no había 55 puntos. Sin ese “gasto”, Gimnasia hubiera jugado contra Boca Unidos…
Gisande y su Comisión Directiva han tenido múltiples errores. El affaire Cufré dejó heridas, el ciclo Moncho Fernández generó un diciembre de terror. Cada socio tiene mil reproches, con o sin fundamento. Tibieza. Queda la sensación de que nunca pudieron dar el salto de calidad. El proyecto era la identificación con Gimnasia, ahora es el DT de turno, ganar el domingo que viene. Me “hace ruido” Tete González separado del plantel. Ahí, la autocrítica debe ser de todo Gimnasia: hoy se van por la ventana o la puerta de atrás Romero, Messera, González o Sosa, antes fueron Yllana, Gustavo y Leo Noce…el histórico Topo Sanguinetti, el único que se fue bien.
Tanto preámbulo, tanta disgresión, viene a cuento de los dichos de Gabriel Pellegrino el último lunes. Enfático, verborrágico, crudo. ¿Estrategia? ¿Sincericidio político? Solamente él tiene las respuestas. Chocó contra todos, no dejó títere con cabeza. Gisande, Domínguez, Delmar, Gliemmo, Dardo Pereyra, Luis Díaz, un poquito a Gaskin…les pegó a todos. Habló de cambiar la idiosincracia…ojala no existiera “Por y para el Bosque” porque eso hablaría de un verdadero compromiso dirigencial en pos del Estadio. Pero existe y es para aplaudir. Como lo es el proyecto que desde hace 15 años empuja el arquitecto Luis Díaz. Si hoy la cancha está “atada con alambre” es porque pocos, muy pocos, hicieron algo por ella cuando la pelotita entraba.
No hay nada más importante que el patrimonio del club. El Estadio, la Sede, Estancia Chica…¿qué otra prioridad puede haber? ¿Vender todo para comprar un 9 que haga goles? Lo trajo. Ahora no lo usa. ¿Cuántas obras se hacen con un Chino Vizcarra? El Campus y la obra en la sede van a quedar, pero vaya a saber uno que será de la vida de Jiménez, Capurro, Frezzotti y Fontanello…Ahora, si importan solamente el equipo y la plata, mañana se podrá jugar en el Único, pasado cambiar los colores de la camiseta y adaptarlos a un nuevo sponsor y en 10 años modernizarse “a lo NBA” y mudar la localía a otra provincia y llamarlo por ejemplo “Mendoza y Esgrima”. Esta delirante ciencia ficción es para entender que la identidad no es solamente algo criticable en pos de los números…sino parte de lo que somos cada día y todos los días.
“Hoy nosotros no somos la solución para Gimnasia”, dijo Pellegrino. Sí son 60 millones de pesos de deuda y 12 exigibles, pueden no presentarse. Ahora, un jueguito (o un deseo, o como quieran llamarlo): la venta de Rinaudo deja 12 millones de pesos, Frezzotti la gasta, Jimenéz es crack, Neira explota, el equipo saca 35 puntos y a fin de año el club X se interesa por el Pata Castro que fue titular y figura y vale como Rinaudo. ¿Se presenta NGG? ¿Pellegrino presidente?¿Gisande hizo las cosas bien?¿Hay que olvidarse de los dos años y medio anteriores?¿Está todo bien o está todo mal?¿Qué se vayan todos o que vuelvan todos?
¿Hay lugar para una Unidad? No lo sé. Sí tengo en claro que en Gimnasia no hay lugar para Mesias. Tampoco para pensar que al club lo salva una sola persona o algunas cuentas bancarias. Gimnasia vive y va a seguir viviendo más allá de diciembre. Y por suerte, más allá de los nombres…
¿Cambiamos o crecemos? X Mariano Roufast
Por estos días, tal vez por la falta de fútbol y ausencia de información en los medios, se entró a hablar de lleno en la política de Gimnasia. Cosa normal, es que faltan cinco meses para las elecciones y quienes quieren llegar a la presidencia, aparecen por todos lados hablando de que es Gimnasia y que va a ser cuando su gobierno llegue al poder.
En este caso me refiero a Gabriel Pellegrino. Ya no podemos decir que es un desconocido como en las elecciones pasadas. Ahora lo conocemos un poco ya que en algunos medios dijo todo lo que pensaba. A mi criterio utilizó la frase “no se si me presento a elecciones” para hacer un gancho y darse de lleno en los medios.
Escuchando sus declaraciones creció mi preocupación. El candidato de Nueva Generación Gimnasista confesó su deseo de cambiar a Gimnasia incluyendo hasta su idiosincrasia, un disparate, que por suerte generó rechazo en el pueblo tripero.
Es que usa una palabra clave: Cambiar. ¿Realmente queremos que Gimnasia cambie o queremos que crezca? Gimnasia es una forma de vida, es los amigos, las caravanas, la simpleza de ser como somos, es el bosque, sí el bosque. Cambiar es dejar una cosa por otra, cambiar es dejar nuestro estadio para ir a alquilar nuevamente 25 y 32, un trueque o un negocio. Crecer es lo que necesitamos. Es potenciar lo tuyo, hacerlo grande para sentir el orgullo de que lo que te pertenece crece día a día. Cambiar y crecer, dos palabras muy distintas en cuanto a su significado.
¿Queremos cambiar Estancia Chica o que crezca?, ¿y el bosquecito?, ¿las inferiores? Y sobre todo: ¿nuestra gente? Yo no quiero cambiar nada de lo que tengo porque así me enorgullece ser de Gimnasia. Si lo quiero ver crecer, que todo se potencie. Un club grande no es aquel que tiene un “coqueto” estadio alquilado sino aquel que tiene un gran estadio propio. Lo bueno es que tenemos experiencia, esto ya pasó y hace muy poco. No podemos pecar de nuevo en un error tan grosero.
Si se quiere un cambio en Gimnasia olvidando nuestro estadio, los precios populares, nuestros colores y la forma de pensar de nuestra gente por ahí se debería pensar en mirar la vereda de enfrente y ver que ahí lo pueden encontrar. Yo por mi parte no cambio nada de lo que soy pero si quiero crecer, las mejores inferiores, el mejor estadio en el bosque de la mano del arquitecto Luis Díaz, el mejor predio en estancia, mejores pensiones para los pibes, eso si quiero y que sea todo nuestro. Aunque cueste, se transpire y se sufra, ver crecer día a día lo tuyo no tiene precio.
Mariano Roufast socio 172001